Félix
se acercaba lentamente a la puerta del Palacio Presidencial. Paró el
coche y a una cámara enseñó la acreditación. Las puertas
empezaron a abrirse. Una vez dentro se acercó hasta la entrada del
palacio, y de pronto salió el Presidente a recibirlo.
-
Bienvenido – dijo el Presidente mientras les estrechaba la mano
-
Gracias – respondió tímidamente Félix
-
Pasemos dentro, enseguida mi equipo y yo le explicaremos todos los
detalles – dijo el Presidente
Recorrieron
varios pasillos hasta llegar al despacho presidencial. Allí había
cuatro personas sentadas en sus respectivos sillones de cuero negro.
Saludaron a Félix y todos se sentaron.
-
Apenas sabemos nada. Raimundo estaba jugando con su prima en el
jardín, llamamos a ambos para comer, y su prima entró enseguida,
Raimundo iba detrás, más lento, pero nunca llegó a entrar, desde
entonces no se sabe nada de él – dijo el Presidente
-
¿Sabe de alguien de su entorno con el que haya tenido problemas
anteriormente? - preguntó Félix
-
No. Aunque no termine de creérselo si por algo destaca mi equipo es
por lo bien que nos llevamos todos, tenemos una confianza y una
complicidad que está haciendo posible que este gobierno funcione a
la perfección – dijo el Presidente
-
Ademas de la puerta principal y la puerta trasera, ¿hay algún
acceso más al palacio? -
-
Hay una puerta en cada lateral del mismo -
-
¿Y en el jardín hay alguna puerta que te lleve al exterior sin
contar con la entrada principal -
-
No, ninguna -
-
Me gustaría hablar con la prima -
Félix
salió al jardín y se acercó la prima de Raimundo, que estaba
jugando con una muñeca.
-
Hola, soy la persona que está buscando a tu primo. ¿Como te llamas?
- pregunto Félix
-
Me llamo Melodie -
-
Que muñeca más bonita tienes -
-
Me la regaló Raimundo -
-
¿Me la dejas? -
-
No, es mía. Las muñecas son para las niñas, los niños no juegan
con muñecas - respondió Melodie
-
¿Y entonces a que jugabas con Raimundo? - preguntó Félix
-
A las mamás y a los papás -
-
¿El día que tu primito desapareció, estaba jugando contigo
¿verdad? -
-
Si. Estuvimos toda la mañana jugando -
-
¿Y que ocurrió? -
-
Mi mamá nos gritó para ir a comer. Raimundo siempre tardaba, así
que yo lo dejé ahí pensando que ya vendría. No vino -
-
¿Y mientras jugabais alguien habló con vosotros? -
-
Si, el jardinero. Nos dijo que nos fuésemos a otro lado a jugar -
Félix
entró en el palacio y preguntó al Presidente donde estaba el
jardinero. El Presidente respondió que se había cogido unos días
libres y que no volvería hasta quince días después.
-
Necesito que lo localicéis, que lo hagáis venir aquí, me da lo
mismo si está de viaje, si son sus días libres o si está en una
caja de madera en un tanatorio, lo quiero aquí – dijo Félix
enfadado
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