domingo, 13 de enero de 2019

Temporada 2 Capitulo 2: Volver a empezar


Félix llegó al Hospital General junto con Lourdes. Allí, en una cama, entubada, con un respirador artificial, en coma, con un montón de cables que la conectaban a maquinas, estaba Ana, sin sentir, sin padecer, inerte, viva porque las maquinas la mantenían con vida, viva porque su hija consiguió llamar rápidamente a emergencias, viva porque aunque había perdido mucha sangre, no era suficiente para que su delicado corazón dejase de latir.

- Voy a matar a ese hijo de puta – dijo con rabia Félix
- No te preocupes por eso, ya está muerto. Pensó que Ana estaba muerta y se ahorco en la cocina de ella – respondió Lourdes

Félix no pudo resistirlo y se marchó de la habitación. Salió a la calle, buscó un taxi, y de camino a casa se echó a llorar como si fuese un niño pequeño. Félix nunca lloraba, siempre intentaba mostrar la imagen de tipo duro, pero esta vez era diferente, el cariño y la unión que había creado con Ana era demasiado grande.

Llegó a casa, buscó por todos los muebles hasta que encontró una vieja botella de ron que tenía guardada y que se había traído de un viaje a Cuba. A Félix ya le daba lo mismo que hubiese dejado el alcohol, no lo soportaba, necesitaba pagar su ira y su dolor con algo, y el ron era una buena alternativa. Félix se emborrachó hasta caer desfallecido sobre un sofá que tenía dentro de su cocina. Cayó la noche y Félix no se había movido de allí. Pasaron las horas y el sol brillante pero tímido empezó a asomarse por los grandes ventanales del apartamento de Félix. De pronto su teléfono móvil empezó a sonar. Félix con la resaca apenas acertaba a encontrar el télefono. Por fin lo cogió.

- Inspector Lacueva ¿Quien es? - dijo Félix
- Soy el Inspector jefe De Rodrigo. Le tengo asignado un caso – respondió una voz al otro lado del teléfono
- ¿De que se trata? - preguntó Félix
- Un niño ha sido secuestrado -
- ¿Un puto niño? - preguntó Félix - ¿Me vais a asignar el secuestro de un puto niño? -
- Es el hijo del presidente -

Félix enmudeció, acaba de comprender la importancia, la gravedad del asunto, acaba de comprender que ese niño no era un simple puto niño.

A Félix nunca le gustaron los niños, eran irritantes, protestones e insensatos. Los detestaba. Si por él fuese, la humanidad se hubiese extinguido hace ya muchos años.

Félix llegó a la comisaria, y el Inspector jefe De Rodrigo le explicó todo lo que se sabía del caso.

- El niño estaba en el palacio presidencial jugando. Cuando llegó la hora de comer, el niño no aparecía. Se lo había tragado la tierra – dijo De Rodrigo
- Por lo tanto, la persona que se lo llevó era alguien del equipo del presidente – dijo Félix
- Así es. Tienes a tu disposición una tarjeta que te acredita la entrada y salida del palacio presidencial todas las veces que te sean necesarias -
- ¿Como se llama el niño y que edad tiene? -
- Raimundo y tiene 5 años – respondió De Rodrigo


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