domingo, 27 de enero de 2019

Temporada 2 Capitulo 4: La guarida del oso


El olor era espeso, El olor en los hospitales siempre es igual, una mezcla de enfermedad y de medicinas varias. Incluso hay olor a muerte, porque a decir verdad, los hospitales son esos lugares donde más muere la gente en tan poco metros cuadrados cada día. En la habitación 102 estaba Ana, conectada a un respirador intentando sobrevivir como podía. A un lado de la cama, agarrando su mano para que estuviese más tranquila, si es que dentro del estado de coma se puede tener la conciencia de estar tranquilo o no, estaba Félix. Por su mejilla corría una lágrima en silencio. De pronto entró Lourdes.

- Te traigo café – dijo Lourdes
- Gracias - dijo Félix mientras agarraba un vaso de cartón con el café en su interior
- ¿Que dicen los médicos? - preguntó Félix
- Que hay que esperar. No dicen nada, solo que hay que esperar. Con las puñaladas perdió mucha sangre,y los golpes fueron fatales, especialmente los que fueron en la cabeza -
- Si no sale de esta yo me muero -
- Saldrá Félix, saldrá -

El día fue cayendo y ya por la tarde Félix estaba de nuevo en el Palacio presidencial. El jardinero había acudido a la llamada de este.

- ¿Desde cuando trabajas para el Presidente? - preguntó Félix al jardinero
- Desde hace tres años, los mismo que lleva el Presidente en el gobierno -
- ¿Que tal es la relación con Raimundo? -
- Es el hijo del Presidente, ¿que relación quiere que tenga? -
- El día de su desaparición le dijo algo a Raimundo y a su prima -
- Si, que se fuesen a jugar a otro sitio, estaban jugando con una pelota e iban a romper todas las flores que acaba de plantar -
- ¿Una pelota? -
- Si, una pelota. Aquella que está junto a esa caseta de madera – dijo el jardinero señalando una vieja caseta de madera en mitad del jardín
- ¿Que hay en esa caseta? -
- No lo sé, es la caseta del Presidente, donde suele esconderse cuando está agobiado, supongo que tendrá una televisión, libros, revistas o cualquier otra cosa -

Félix se quedó pensativo, por fin había descubierto por donde empezar, por la vieja caseta de madera.

Cayó la noche y Félix había hecho que disimuladamente permaneciese a esas horas en palacio. Empezó a dar una vuelta por el jardín en mitad de la oscuridad. Se acercó a la caseta de madera y disimuladamente forzó la puerta. Entró dentro y se encontró un sillón, una cama, una televisión, una estantería con libros y fotos. De pronto notó como si el suelo estuviese hueco. Miró a sus pies y vio una trampilla. La levantó y se encontró un pasadizo escavado en la tierra.


domingo, 20 de enero de 2019

Temporada 2 Capitulo 3: Ni un paso en falso


Félix se acercaba lentamente a la puerta del Palacio Presidencial. Paró el coche y a una cámara enseñó la acreditación. Las puertas empezaron a abrirse. Una vez dentro se acercó hasta la entrada del palacio, y de pronto salió el Presidente a recibirlo.

- Bienvenido – dijo el Presidente mientras les estrechaba la mano
- Gracias – respondió tímidamente Félix
- Pasemos dentro, enseguida mi equipo y yo le explicaremos todos los detalles – dijo el Presidente

Recorrieron varios pasillos hasta llegar al despacho presidencial. Allí había cuatro personas sentadas en sus respectivos sillones de cuero negro. Saludaron a Félix y todos se sentaron.

- Apenas sabemos nada. Raimundo estaba jugando con su prima en el jardín, llamamos a ambos para comer, y su prima entró enseguida, Raimundo iba detrás, más lento, pero nunca llegó a entrar, desde entonces no se sabe nada de él – dijo el Presidente
- ¿Sabe de alguien de su entorno con el que haya tenido problemas anteriormente? - preguntó Félix
- No. Aunque no termine de creérselo si por algo destaca mi equipo es por lo bien que nos llevamos todos, tenemos una confianza y una complicidad que está haciendo posible que este gobierno funcione a la perfección – dijo el Presidente
- Ademas de la puerta principal y la puerta trasera, ¿hay algún acceso más al palacio? -
- Hay una puerta en cada lateral del mismo -
- ¿Y en el jardín hay alguna puerta que te lleve al exterior sin contar con la entrada principal -
- No, ninguna -
- Me gustaría hablar con la prima -

Félix salió al jardín y se acercó la prima de Raimundo, que estaba jugando con una muñeca.

- Hola, soy la persona que está buscando a tu primo. ¿Como te llamas? - pregunto Félix
- Me llamo Melodie -
- Que muñeca más bonita tienes -
- Me la regaló Raimundo -
- ¿Me la dejas? -
- No, es mía. Las muñecas son para las niñas, los niños no juegan con muñecas - respondió Melodie
- ¿Y entonces a que jugabas con Raimundo? - preguntó Félix
- A las mamás y a los papás -
- ¿El día que tu primito desapareció, estaba jugando contigo ¿verdad? -
- Si. Estuvimos toda la mañana jugando -
- ¿Y que ocurrió? -
- Mi mamá nos gritó para ir a comer. Raimundo siempre tardaba, así que yo lo dejé ahí pensando que ya vendría. No vino -
- ¿Y mientras jugabais alguien habló con vosotros? -
- Si, el jardinero. Nos dijo que nos fuésemos a otro lado a jugar -

Félix entró en el palacio y preguntó al Presidente donde estaba el jardinero. El Presidente respondió que se había cogido unos días libres y que no volvería hasta quince días después.

- Necesito que lo localicéis, que lo hagáis venir aquí, me da lo mismo si está de viaje, si son sus días libres o si está en una caja de madera en un tanatorio, lo quiero aquí – dijo Félix enfadado


domingo, 13 de enero de 2019

Temporada 2 Capitulo 2: Volver a empezar


Félix llegó al Hospital General junto con Lourdes. Allí, en una cama, entubada, con un respirador artificial, en coma, con un montón de cables que la conectaban a maquinas, estaba Ana, sin sentir, sin padecer, inerte, viva porque las maquinas la mantenían con vida, viva porque su hija consiguió llamar rápidamente a emergencias, viva porque aunque había perdido mucha sangre, no era suficiente para que su delicado corazón dejase de latir.

- Voy a matar a ese hijo de puta – dijo con rabia Félix
- No te preocupes por eso, ya está muerto. Pensó que Ana estaba muerta y se ahorco en la cocina de ella – respondió Lourdes

Félix no pudo resistirlo y se marchó de la habitación. Salió a la calle, buscó un taxi, y de camino a casa se echó a llorar como si fuese un niño pequeño. Félix nunca lloraba, siempre intentaba mostrar la imagen de tipo duro, pero esta vez era diferente, el cariño y la unión que había creado con Ana era demasiado grande.

Llegó a casa, buscó por todos los muebles hasta que encontró una vieja botella de ron que tenía guardada y que se había traído de un viaje a Cuba. A Félix ya le daba lo mismo que hubiese dejado el alcohol, no lo soportaba, necesitaba pagar su ira y su dolor con algo, y el ron era una buena alternativa. Félix se emborrachó hasta caer desfallecido sobre un sofá que tenía dentro de su cocina. Cayó la noche y Félix no se había movido de allí. Pasaron las horas y el sol brillante pero tímido empezó a asomarse por los grandes ventanales del apartamento de Félix. De pronto su teléfono móvil empezó a sonar. Félix con la resaca apenas acertaba a encontrar el télefono. Por fin lo cogió.

- Inspector Lacueva ¿Quien es? - dijo Félix
- Soy el Inspector jefe De Rodrigo. Le tengo asignado un caso – respondió una voz al otro lado del teléfono
- ¿De que se trata? - preguntó Félix
- Un niño ha sido secuestrado -
- ¿Un puto niño? - preguntó Félix - ¿Me vais a asignar el secuestro de un puto niño? -
- Es el hijo del presidente -

Félix enmudeció, acaba de comprender la importancia, la gravedad del asunto, acaba de comprender que ese niño no era un simple puto niño.

A Félix nunca le gustaron los niños, eran irritantes, protestones e insensatos. Los detestaba. Si por él fuese, la humanidad se hubiese extinguido hace ya muchos años.

Félix llegó a la comisaria, y el Inspector jefe De Rodrigo le explicó todo lo que se sabía del caso.

- El niño estaba en el palacio presidencial jugando. Cuando llegó la hora de comer, el niño no aparecía. Se lo había tragado la tierra – dijo De Rodrigo
- Por lo tanto, la persona que se lo llevó era alguien del equipo del presidente – dijo Félix
- Así es. Tienes a tu disposición una tarjeta que te acredita la entrada y salida del palacio presidencial todas las veces que te sean necesarias -
- ¿Como se llama el niño y que edad tiene? -
- Raimundo y tiene 5 años – respondió De Rodrigo


domingo, 6 de enero de 2019

Temporada 2 Capitulo 1: Nunca nada es como lo planeas


La ciudad puede llegar a ser agobiante, asfixiante, como cuando estás sufriendo un infarto, esa extraña sensación de no poder respirar. De infartos Félix sabía mucho, aunque a decir verdad Félix se sentía en su casa en cuando pisaba el asfalto humeante y sentía rozar su piel el sonido de muchedumbre que pasaba a su alrededor ignorándolo como si fuese una farola o un viejo buzón de prensa. El olor a café rancio de las viejas cafeterías inundaban las calles, y Félix se sentía feliz. Esta era su ciudad, su lugar, y no aquel asqueroso pueblo que tanto detestaba y en el que se vio obligado a vivir. Nunca más volvería a ese lugar de paletos y gañanes mentirosos.

Félix cogió un periódico, la portada estaba ocupada por completo por la actualidad política, después entró en un pequeño comercio regentado por chinos y compró una botella de leche fresca y un paquete de chicles. Vio una botella de whisky, se sintió tentado, pero Félix había dejado el alcohol, y pronto intentó pensar en otra cosa que le quitase esa idea de la cabeza. Salió de la tienda y recorrió las calles feliz. Sentía plena felicidad.

Félix llegó a su casa, se preparó un café, y se dispuso a bebérselo tranquilamente mientras leía las noticias del periódico. De pronto alguien golpeó con los nudillos la puerta de su casa.

- ¿Por que coño no usaran el timbre? Me van a joder la madera de la puerta – murmuraba Félix mientras se acercaba a la puerta.

Félix abrió la puerta y allí al otro lado se encontró a Lourdes, la hermana de Ana. Era la ultima persona que Félix esperaba encontrarse tras su puerta.

- ¿Pero que coño haces aquí? ¿Como sabes donde vivo? - preguntó Félix
- Tienes que venir conmigo – respondió Lourdes
- Ni lo sueñes, yo no vuelvo a ese pueblo -
- No tienes que volver a Rondom -
- No pienso ir contigo a ningún sitio -
- Ana está muy grave. Es posible que muera -

Félix se quedó mudo, su cara empezó a tornarse blanca. Empezó a sudar. Miraba fijamente a Lourdes pero no era capaz de decir nada.

- Su ex marido fue a por ella la noche en la que te fuiste. Su hija consiguió escapar, pero Ana no. Está en el Hospital General de esta ciudad, en Rondom no hay medios para poder salvarla – dijo Lourdes

Félix seguía sin poder decir absolutamente nada.

Temporada 2 Capitulo 18: Nunca me olvides

Félix estaba cansado, muy cansado, la noche había sido larga, pero fructífera. Por fin tenía la localización del almacén donde se guardaba...