Había
mucha humedad, todo estaba demasiado oscuro. La luz de la linterna
frontal no era suficiente. Aún así Félix había decidido averiguar
hasta donde llevaba ese pasadizo escavado en el suelo. Durante más
de treinta minutos Félix estuvo caminando a duras penas, hasta que
de pronto llegó a la salida del pasadizo. Allí estaba Félix, mitad
de un enorme y solitario bosque de secuoyas. Solo se escuchaban a los
pájaros y el ruido que hacían de vez en cuando algún animal que se
movía por allí cerca. De vez en cuando se escuchaba el crujir de la
madera. Félix comenzó a andar por el bosque. Tenía miedo a
perderse. Durante una hora estuvo caminando sin rumbo fijo a través
de un enorme bosque que siempre era igual. De pronto vio una vieja
cabaña de piedra abandonada. Se acercó y entró. No había nada.
Muchas cosas viejas allí abandonadas pero nada que llamase su
atención. De pronto algo que vio de reojo le hizo volver la mirado
hacia ello. Era una cantimplora de niño, y no parecía vieja sino
todo lo contrario. Cogió la cantimplora y vio escrito en ella
Raimundo.
En el Palacio
Presidencial el Presidente había convocado a la prensa. Iba a dar
una noticia importante.
- Buenos días a
todos. Como ustedes sabrán, la situación económica que vive el
país es cuanto menos delicada. Desde el gobierno hemos tomado una
serie de medidas que aunque están dando resultado no llegan a ser
suficientes. Por esta razón, y para que sirva de ejemplo de mi
humildad y transparencia, he decidido prescindir de la mitad de mi
equipo de gobierno, ahorrando así un dinero que puede ir destinado
a necesidades sociales del país. Muchas gracias y buenas tardes –
dijo el Presidente antes una muchedumbre de periodistas que no salían
de su asombro
El presidente salió
de la sala y se dirigió hacía su despacho. Abrió la puerta y se
encontró en la silla presidencial sentado a Félix.
- ¿Que hace usted
ahí? - preguntó enfadado el Presidente
- Mire lo que tengo
– dijo Félix enseñando la cantimplora
- ¿Que es eso? -
- Una gran petaca
para niños -
- ¿Petaca para
niños? -
- Claro. ¿Acaso
usted se piensa que los niños no tienen sus vicios? -
- Esa es la
cantimplora de mi hijo -
- ¡Eureka!.
Pensaba que su amnesia ya era crónica -
- ¿Donde la ha
encontrado? -
- Dígamelo usted.
Seguro que lo recuerda -
- ¿Que está usted
insinuando? -
- Yo no insinúo
nada, yo afirmo. Usted me ha mentido desde que llegué aquí. ¿A
que tiene miedo Presidente?. ¿Que es lo que no quiere que se sepa?
-
- Cuidado con lo
que dice, recuerde que soy el Presidente -
- Me es
indiferente, como si usted el Papa -
- No siga que lo va
a lamentar -
-
Inspector
de policía desaparece en el Palacio Presidencial.
Uy, que feo suena, y lo que le gustaría a la prensa. Empezarían a
tirar del hilo y antes de que le diese tiempo a reaccionar su cara
estaría en todas las portadas y su imagen abriría todos los
informativos de la televisión. Presidente
corrupto y putero
-
- No puede acusarme
de corrupción -
- Todo es cuestión
de tiempo, querido -
- ¿Me está usted
amenazando? -
-¡Empiece por
decir la verdad! -
- ¿Que verdad? -
- Se ha quitado a
su hermano de en medio para tirarse a su cuñada. De hecho me
apuesto lo que quiera a que su cuñada tiene mucho que ver en las
decisiones que toma el gobierno -
- Pero... -
- La relación con
su equipo de gobierno es malisima. Me vendió la idea de un equipo
de gobierno de cuento de hadas y resultó que no había ninguna hada
pero si mucho troll -
El Presidente miró
con odio a Félix, estaba muy enfadado, todo su poder empezaba a
desmoronarse y no iba a permitirlo.
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