domingo, 3 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 9: ¿Quien teme al lobo feroz?


Había mucha humedad, todo estaba demasiado oscuro. La luz de la linterna frontal no era suficiente. Aún así Félix había decidido averiguar hasta donde llevaba ese pasadizo escavado en el suelo. Durante más de treinta minutos Félix estuvo caminando a duras penas, hasta que de pronto llegó a la salida del pasadizo. Allí estaba Félix, mitad de un enorme y solitario bosque de secuoyas. Solo se escuchaban a los pájaros y el ruido que hacían de vez en cuando algún animal que se movía por allí cerca. De vez en cuando se escuchaba el crujir de la madera. Félix comenzó a andar por el bosque. Tenía miedo a perderse. Durante una hora estuvo caminando sin rumbo fijo a través de un enorme bosque que siempre era igual. De pronto vio una vieja cabaña de piedra abandonada. Se acercó y entró. No había nada. Muchas cosas viejas allí abandonadas pero nada que llamase su atención. De pronto algo que vio de reojo le hizo volver la mirado hacia ello. Era una cantimplora de niño, y no parecía vieja sino todo lo contrario. Cogió la cantimplora y vio escrito en ella Raimundo.

En el Palacio Presidencial el Presidente había convocado a la prensa. Iba a dar una noticia importante.

- Buenos días a todos. Como ustedes sabrán, la situación económica que vive el país es cuanto menos delicada. Desde el gobierno hemos tomado una serie de medidas que aunque están dando resultado no llegan a ser suficientes. Por esta razón, y para que sirva de ejemplo de mi humildad y transparencia, he decidido prescindir de la mitad de mi equipo de gobierno, ahorrando así un dinero que puede ir destinado a necesidades sociales del país. Muchas gracias y buenas tardes – dijo el Presidente antes una muchedumbre de periodistas que no salían de su asombro

El presidente salió de la sala y se dirigió hacía su despacho. Abrió la puerta y se encontró en la silla presidencial sentado a Félix.

- ¿Que hace usted ahí? - preguntó enfadado el Presidente
- Mire lo que tengo – dijo Félix enseñando la cantimplora
- ¿Que es eso? -
- Una gran petaca para niños -
- ¿Petaca para niños? -
- Claro. ¿Acaso usted se piensa que los niños no tienen sus vicios? -
- Esa es la cantimplora de mi hijo -
- ¡Eureka!. Pensaba que su amnesia ya era crónica -
- ¿Donde la ha encontrado? -
- Dígamelo usted. Seguro que lo recuerda -
- ¿Que está usted insinuando? -
- Yo no insinúo nada, yo afirmo. Usted me ha mentido desde que llegué aquí. ¿A que tiene miedo Presidente?. ¿Que es lo que no quiere que se sepa? -
- Cuidado con lo que dice, recuerde que soy el Presidente -
- Me es indiferente, como si usted el Papa -
- No siga que lo va a lamentar -
- Inspector de policía desaparece en el Palacio Presidencial. Uy, que feo suena, y lo que le gustaría a la prensa. Empezarían a tirar del hilo y antes de que le diese tiempo a reaccionar su cara estaría en todas las portadas y su imagen abriría todos los informativos de la televisión. Presidente corrupto y putero -
- No puede acusarme de corrupción -
- Todo es cuestión de tiempo, querido -
- ¿Me está usted amenazando? -
-¡Empiece por decir la verdad! -
- ¿Que verdad? -
- Se ha quitado a su hermano de en medio para tirarse a su cuñada. De hecho me apuesto lo que quiera a que su cuñada tiene mucho que ver en las decisiones que toma el gobierno -
- Pero... -
- La relación con su equipo de gobierno es malisima. Me vendió la idea de un equipo de gobierno de cuento de hadas y resultó que no había ninguna hada pero si mucho troll -

El Presidente miró con odio a Félix, estaba muy enfadado, todo su poder empezaba a desmoronarse y no iba a permitirlo.


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