Atado de manos
colgado de una viga en el sótano del Palacio Presidencial. La sangre
brotaba de su boca y nariz. De pronto otro golpe. Las piernas ya no
tenían fuerzas para mantenerlo en pie. Otro golpe más. Félix acaba
de entender que uno no puede amenazar al Presidente.
Mientras
tanto Lourdes seguía en la habitación con Ana. Pasaban las horas y
parecían años. De pronto decidió poner la televisión para
distraerse un poco. Empezaba el informativo. Abría con una
exclusiva. El
hijo del Presidente es secuestrado. Por el momento se desconocen más
detalles.
Lourdes se quedó con la boca abierta, sabía de la importancia de
esa noticia.
En el Palacio
Presidencial el ambiente era de puro nerviosismo.
- ¿Quien coño ha
filtrado la noticia a la prensa? ¿Quien? - preguntaba muy enfadado
el Presidente
- No lo sé, pero
obviamente tuvo que ser alguien de aquí dentro -
- Averigua quien
fue, lo quiero saber antes de irme a dormir esta noche -
Mientras en los
pasillos de la televisión la periodista que había dado la noticia
charlaba con un colega.
- Menudo bombazo –
dijo ella
- Pues espera que
en los próximos días puede ser que des otro bombazo aún mucho más
gordo -
- ¿De que se
trata? -
- Todo a su tiempo,
todo a su tiempo -
Llegó el día
siguiente y Félix apareció por el Palacio Presidencial con la cara
llena de golpes y heridas. La gente por los pasillos le miraban sin
decir nada, no se atrevían. Félix entró en el despacho del
Presidente. Allí no había nadie. Empezó a buscar entre sus
cajones, carpetas y todo lo que podía encontrar a mano. No
encontraba nada. Siguió con la mirada el cable telefónico hasta la
pared. Ahí abrió el cajetín, y cuidadosamente puso un pequeño
aparato. Volvió a cerrar y se marchó. Solo era cuestión de tiempo,
acababa de instalar un transmisor vía satélite para poder escuchar
las conversaciones del Presidente sin que este lo supiese.
Cayó la noche, y
Félix ya estaba en su casa. Mirando fijamente a un aparato receptor
con una luz. En cuanto la luz se encendiese significaba que el
Presidente estaba hablando por teléfono. De pronto la luz se
encendió, Félix cogió unos grandes auriculares y empezó a
escuchar.
- La carretera
norte estaba bloqueada por policías – dijo una voz grave
- Lo sé, unos
manifestantes espontáneos decidieron cortar el trafico, no tuve más
remedio que dar la orden de enviar unos agentes allí – dijo la
voz del Presidente
- Sabes que no la
hemos jugado. Si nos llegan a trincar tu familia está muerta ¿Lo
entiendes? -
- Si, si, lo
entiendo. ¿Pero que quería que hiciese? -
- Tus problemas no
son mis problemas, pero mis problemas si son tus problemas. Mañana
por la noche volveremos a ir por la carretera norte, no quiero a
nadie por allí, si algo sale mal, tu familia al completo está
muerta al día siguiente por la mañana ¿Entendido? -
- Si, si, no te
preocupes – dijo el Presidente
No hay comentarios:
Publicar un comentario