domingo, 17 de junio de 2018

Capitulo 7: Dime quien eres


El sol asomaba tímidamente por la delgada linea del horizonte. Los primeros rayos de sol molestaban a los ojos de Félix, que había dormido en comisaria tras una larga noche de interrogatorios. De pronto, medio dormido, metió su mano en el bolsillo de su americana y sacó la piedra con el escudo grabado que encontró en la pradera de heno. Murmurando se puso a mirarla, y a preguntarse mentalmente que significaría ese escudo.

Mientras tanto Ana en su casa preparaba el desayuno a su hija, cuando de pronto sonó el teléfono. Era Félix. Ana protestaba, era demasiado temprano para que llamasen a su casa, Félix, pedía a Ana por favor que se diese prisa y fuese a comisaria lo antes posible.

Pasó una hora y Ana entró en comisaria enfadada, la llamada de Félix a esas horas le había molestado.

    • ¿A que tanta prisa? - preguntaba Ana
    • Tienes que ver esto, lo encontré donde asesinaron a la “chica de la costa” - decía Félix con cierta ironía mientras enseñaba a Ana la piedra con el escudo
    • Vaya, interesante -
    • No sé que significa el escudo -
    • Es el escudo de los Reprobi -
    • ¿Los Reprobi? - preguntó extrañado Félix
    • Si, los Reprobi son una rama de los masones, digamos que los más rebeldes, fueron repudiados por los propios miembros de la masonería y fundaron esta rama. Tienen su sede en el camino a la iglesia – dijo Ana
    • Pues quizás deberíamos hacerles una visita, a ver que nos cuentan -

Ambos fueron hasta allí. La sede de los Reprobi era un edificio de piedra, con dos pisos y grandes ventanales. Su puerta principal era alta y de madera, sobre ella estaba tallada en piedra el escudo de la institución. Félix golpeó con los nudillos la puerta. De pronto la puerta se abrió y asomó una larga barba un anciano desde el interior.

    • Inspector Lacueva e inspectora López – dijo Félix mientras enseñaba la placa
    • ¿En que puedo ayudarles ? - respondió el anciano
    • ¿Le es familiar esta piedra? -
    • Claro, es la piedra que llevan los veteranos -
    • ¿Veteranos? ¿solo son hombres? -
    • No señor, veteranos y veteranas. Aquí no despreciamos a nadie -
    • ¿Y tanto los veteranos como las veteranas llevan la misma piedra? -
    • Así es, aquí todos somos iguales -
    • ¿Podría darnos una lista de todos los veteranos y veteranas que forman parte de esta institución? -
    • Me temo que no, es secreto. Si no les importa, tengo cosas que hacer. Que tengan un buen día -

El anciano cerró la puerta y Félix se quedó con muchas dudas sin resolver. Ana miraba a Félix, y este solo acertó a decir una cosa, que esa noche tenían que entrar. Ana empezaba a acostumbrarse a las reacciones de Félix, así que solo asintió con la cabeza. De pronto, el teléfono móvil de Ana sonó. Era un mensaje.

    • Es Silvia. Nem ya ha salido del coma – dijo Ana
    • Perfecto, empieza el rock and roll -
    • No le agobies demasiado, aún está débil y nos arriesgamos a perderle -
    • ¿Yo? Por favor, sabes que yo respeto los tiempos – Dijo Félix con cierto sarcasmo

Mientras tanto Maria había ido al cementerio a hablar con el enterrador. Estaba muy nerviosa. Con ella iba su perro, un pequeño yorkshire con muy mal genio al que Maria llamaba Pluqui. De pronto Maria se encontró con el enterrador.

    • Buenos días. A ti te andaba yo buscando – Dijo Maria
    • Buenos días señora. ¿Que ocurre? -
    • Creo que estos días ha estado hablando con esos dos policías -
    • Cierto, así es. Vinieron a preguntar por Nem, y por la chica que enterramos hace dos días -
    • Creo que no hace falta que te recuerde que hablar demasiado puede hacer que lo lamentes ¿Verdad? - dijo Maria de forma amenazante
    • No señora, jamás les contaría su secreto -
    • Más te vale, porque no quiero ni un error -
    • Descuide señora -

Tras esto Maria y su perro se marcharon de allí, dejando al enterrador sudando y muerto de miedo. Fuese lo que fuese lo que Maria no quería que supiese la polícia sabía que el más mínimo paso en falso supondría la muerte. Mientras tanto, Félix y Ana ya habían llegado a la comisaria. De pronto Roberto, el superior de ambos, salió de su despacho.

    • Ya tenemos los resultados de la autopsia. La causa de la muerte no es ningun misterio, todos aquí sabemos que le cortaron el cuello. Pero hay dos cosas interesantes que revela la autopsia. La primera es que antes de morir fue violada de forma vaginal y anal, pero no se hallaron restos de ADN, por lo cual o usó preservativo o fue violada con un objeto. Pero lo más interesante del informe forense es la identificación del cadáver. Es Míriam Rosales – Dijo Roberto
    • No puede ser, es imposible – dijo Ana con la cara pálida
    • ¿Por qué es imposible? ¿Que ocurre? - preguntó Félix
    • Míriam Rosales lleva doce años muerta – respondió Ana

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