domingo, 12 de agosto de 2018

Capitulo 12: Las putas

Las grandes puertas de la iglesia se abrieron de golpe de par en par. Por ellas entró Félix gritando, estaba muy enfadado. Mientras, el padre Pedro colocaba unas flores en el altar y miraba incrédulo a Félix acercarse a él a través del pasillo.

- Es usted un mentiroso – gritaba Félix
- Cálmese, está usted en la casa del señor – respondía el padre Pedro
- Es usted un hijo de puta. Juro que si pudiese le machacaría la cabeza a golpes -
- Bueno, cálmese, esas no son formas de hablar dentro del templo -
- A la mierda el templo. Usted dijo que nunca había venido Míriam, que no la conocía, y era mentira -
- ¿Conoce usted lo que significa el secreto de confesión? -
- Mientras usted está con su secreto de confesión ahí afuera hay una persona libre que ha cortado el cuello a Míriam y que quizás mañana se lo corte a usted -
- Esta bien, si, vino aquí, estaba destrozada, había huido de las palizas de su padre. Necesitaba ayuda, necesitaba dinero, así que pensé que ya que Tomás había roto con ella le debía un favor, así que le aconsejé que fuese a visitarlo y a ver si había trabajo en la cantina -
- ¿Y después? -
- Después se marchó y no volví a verla nunca más -
- Seguro que me está mintiendo -
- Eso es problema suyo, usted sabrá si creer mi palabra o no -

Félix se dio la vuelta y se marchó de allí. Seguía enfadado. En Rondom nadie decía la verdad, todos ocultaban algo, y así era muy difícil conocer la verdad.

En comisaria, mientras tanto, Ana había llevado a Carmen a declarar, estaba claro que había mentido, conocía a Miriam.

- ¿Por qué mintió? - preguntó Ana
- Era la amante de mi marido. ¿Que quería que dijese? - respondió Carmen
- ¿Como supo que su marido tenía una amante? -
- Una tarde entró Nem enfurecido y me dijo que mi marido estaba en el exterior de la cantina, en la parte de atrás, que estaba besandose con una chica. Yo no me lo creía, él jamas haría eso, pero algo en mi interior desconfiaba de mi misma y decidí salir para ver que Nem mentía. No, Nem no mentía, Nem decía la verdad -
- ¿Y que hizo al verlos? -
- Grité. Grité como una loca, y juré que la mataría, pero obviamente era una manera de hablar -
- Bueno, le informo que es usted investigada como sospechosa del asesinato de Míriam Rosales. No podrá usted salir del Rondom sin informarnos antes – dijo Ana
- No se preocupe por ello. Si me disculpa, tengo que marcharme. Por cierto, la próxima vez tenga cuidado no pierda usted el teléfono móvil, podría tener usted datos de una investigación que no querría que nadie viese – dijo mientras depositaba sobre la mesa el teléfono móvil que Ana había perdido dentro del edificio de los Reprobi.

Carmen se marchaba mientras Félix entraba en la comisaria. Dijo a Ana que tenían que ir al prostíbulo. Ambos entraron en el coche de Félix y se dirigieron allí. Mientras Félix conducía le hacía una serie de preguntas a Ana.

- ¿Por que te pusiste pálida cuando Tomás dijo que Míriam había ido al prostíbulo? - preguntó Félix
- Es una larga historia de la que no quiero hablar – respondió Ana
- ¿Por que te divorciaste de tu marido? -
- Le pillé acostándose con mi hermana -
- Vaya, tu hermana no respetaba mucho a la familia. Nunca me has hablado de ella -
- No tengo nada de que hablar de ella, desde entonces no he vuelto a verla ni a saber de ella. Ni quiero -
- Bien, ya hemos llegado. Creo que les va a resultar extraño ver entrar a una mujer en un prostíbulo de mala muerte -
- Quizás disfrutes. Piénsalo bien, eres policía, puedes llevarte un polvo gratis -
- Créeme, no tengo ni el más mínimo interés en ello -

Ambos salieron del coche y entraron en La estrella, un prostíbulo donde carecía de luz de estrella. Era un lugar oscuro, con olor concentrado a tabaco negro. Había un escenario con una barra de baile. Sobre el escenario había una vieja gorda con los pechos fuera y un tanga de lentejuelas. Debajo había una veintena de marineros borrachos babeando por semejante espectáculo dantesco. De pronto un hombre delgado, joven y trajeado se acercó. Era un hombre con la cabeza afeitada, como si fuese calvo y hubiese decidido afeitarse la cabeza para disimularlo. Era delgado pero fuerte.

- ¿Buscan intercambio de pareja?, ¿Alguna experiencia fuerte?, ¿Cosas nuevas?- preguntó el joven trajeado
- Inspector Lacueva e inspectora López – dijo Félix enseñando la placa
- Vaya, hoy tenemos redada -
- No se preocupe, no venimos por eso – dijo Ana
- ¿Ha visto alguna vez a esta chica? - dijo Félix enseñando la fotografía de Míriam
- Si, vino hace unas semanas a pedir trabajo de camarera. Le dijo que solo había trabajo de bailarina con final feliz. No quiso y se marchó. Creo que estuvo hablando con una de mis chicas -
- ¿Puede usted llamar a esa chica? -
-Claro. Lourdes, acercate un segundo – dijo el joven a una prostituta que estaba a lo lejos hablando con un cliente.

La chica se acercó y miró fijamente a Ana.

- Hola hermanita – dijo Lourdes


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Temporada 2 Capitulo 18: Nunca me olvides

Félix estaba cansado, muy cansado, la noche había sido larga, pero fructífera. Por fin tenía la localización del almacén donde se guardaba...