Félix, pese a lo
dolorida que tenía la cara entró triunfante, feliz, orgulloso por
los pasillos del Palacio Presidencial, sabía que ahora sí tenía
pillado por los huevos al Presidente, y aunque obviamente no podía
decir nada para salvar su integridad física, sabía que la caída
del Presidente era cuestión de tiempo. Lo que no sabía aún era
donde estaba su hijo. Era como si se lo hubiese tragado la tierra.
En mitad de uno de
los pasillos se cruzo con el Presidente.
- Buenos días
inspector – dijo el Presidente
- Buenos días
señor Presidente – dijo Félix
- Parece que ha
pasado mala noche -
- La almohada no ha
parado de golpearme mientras dormía -
- Cambie de
almohada, si quiero le recomiendo una muy buena -
- Déjelo, se lo
agradezco pero de momento seguiré con la mía – dijo Félix
Félix decidió
volver al bosque, a la cabaña abandonada donde había encontrado la
cantimplora. Allí no había nada, era como si alguien recientemente
hubiese estado allí y hubiese limpiado todo para esconder algo que
no quería que se descubriese. Obviamente el Presidente tenía mucho
que ver, había sido enseñarle la cantimplora de su hijo y
casualmente a los dos días la cabaña estaba limpia y ya no quedaba
nada de lo que había, una cabaña abandonada en mitad de un bosque
enorme donde posiblemente por allí en circunstancias normales no
hubiese pasado nadie en años.
Al salir de la
cabaña vio los restos de barro de lo que había sido un charco, en
ellas se había quedado grabadas las huellas de unas ruedas como de
una camioneta o camión no demasiado grande. Posiblemente fuese el
camión donde se llevaron a Raimundo, posiblemente fuese el camión
que volviese para dejar la cabaña bien limpia.
Félix ya estaba
andando de vuelta por el bosque, empezaba a anochecer, de pronto sonó
un disparo y la bala impacto en un árbol a escasos centímetros de
su cara. Después todo era silencio. Félix miraba a su alrededor
pero no veía a nadie. Acaba de comprender que le estaban vigilando,
y que ese disparo solo había sido una advertencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario