domingo, 5 de mayo de 2019

Temporada 2 Capitulo 18: Nunca me olvides


Félix estaba cansado, muy cansado, la noche había sido larga, pero fructífera. Por fin tenía la localización del almacén donde se guardaba toda la mercancía ilegal de la que el Presidente era cómplice. Solo había un problema, no sabía como acercarse allí sin ser descubierto. Además no podía dar un paso en falso, el Presidente era demasiado inteligente y si sospechaba algo todo se iría a la mierda. Así que ahí estaba Félix, tirado en el sofá de su casa, dando vueltas a su cabeza pensando de que modo podría acercarse ahí, liberar a Raimundo y derrocar a un presidente corrupto hasta las arterias.

De pronto sonó el timbre de la puerta. Félix se levantó y abrió. Ahí estaba la hija de Ana. Sin decir ni una palabra se abrazó a Félix y comenzó a llorar. Ambos habían perdido a la persona que más querían. Pero la vida sigue, y tenían que sacar fuerzas de donde no las había y seguir adelante.

- Pasa. ¿Como estás? - dijo Félix
- Jodida -
- ¿A que has venido? -
- A mi madre le hubiese gustado que te quedases con esto – dijo mientras abría la mano y mostraba un colgante de oro.
- ¿Tú crees? -
- Claro. Perteneció a mi tatarabuela, luego a mi bisabuela, a mi abuela... -
- Vale, vale, me ha quedado claro. Lo guardaré, pero creo que es algo muy personal que ha pasado de generación en generación, te correspondería tenerlo a ti -
- Ahora ya no importa a quien le corresponda tenerlo, lo que importa es que mi madre ya no va a volver. De verdad, quedate con ello, era muy importante para mi madre, y sinceramente, mi madre estaba enamorada de ti -

La hija de Ana se levantó, se dirigió hacia la puerta y justo antes de salir se giró

- Por favor, nunca la olvides -
- No lo haré – respondió Félix

La puerta sonó y un enorme silencio invadió la habitación.


domingo, 28 de abril de 2019

Temporada 2 Capitulo 17: La santa compaña


Era temprano, Félix estaba dormido sobre la cama, desnudo. De pronto sonó su teléfono móvil. Casi sin abrir los ojos, palpaba la mesilla hasta encontrar ese maldito teléfono.

- Inspector Lacueva – dijo Félix
- Escúcheme bien. Esta noche vendrá el cargamento más grande desde que mi marido está en la presidencia. Vendrá como siempre, por la carretera norte. Si es usted listo, no solo podrá sacar a la luz todo lo que está haciendo mi marido, sino que también encontrará a mi hijo. Y recuerde, yo en ningún momento he hablado con usted – dijo la esposa del Presidente al otro lado del teléfono.

Félix ese día decidió dedicarlo entero a preparar lo que iba a ocurrir por la noche. Colocó varias cámaras escondidas a lo largo de la carretera. También colocó sensores láser. Pero su baza fuerte era un pequeño dispositivo GPS que no sabía como pero tenía que colocar en una de las camionetas. Solo así podría descubrir donde iba ese cargamento.

Cayó la noche, allí estaba Félix, escondido en el bosque, a pie de la carretera. De pronto a lo lejos empezaron a llegar la procesión de camionetas. Cuando pasaban por delante de él, Félix, vestido de negro con capucha incluida para no ser visto, se acercó como pudo a una de las camionetas y colocó el dispositivo GPS. Ahora ya solo quedaba esperar y mirar a través del teléfono móvil a donde iba el cargamento gracias a la señal de dicho dispositivo colocado.

De pronto su expresión facial cambió, cierta felicidad invadió su rostro. Por fin sabía donde iban, no muy lejos de allí, y posiblemente Raimundo estuviese allí retenido. Gracias al dispositivo GPS que colocó en una de las camionetas pudo ver que la procesión de las mismas se desvió por un camino rural hasta llegar a una vieja y abandonada nave industrial. Ya solo era cuestión de tiempo, esperar al momento idóneo para acercarse hasta allí sin ser visto y por fin liberar a Raimundo. Sabía que estaba allí, solo un asunto tan turbio podía estar involucrado en el secuestro. Félix sabía que este iba a ser su ultimo caso, después se iría a esa isla donde Ana quiso vivir, y allí se retiraría, quizás montaría una granja, o quizás viviría de cualquier cosa en la que pasase desapercibido. Y Félix se iba a despedir a lo grande, no solo liberando a Raimundo, sino haciendo caer al Presidente. No podía terminar su carrera como policía de mejor manera.

domingo, 21 de abril de 2019

Temporada 2 Capitulo 16: Tu mundo bajo mis pies


Ese día se había levantado con viento, no era fuerte pero si molesto. Rondom estaba acostumbrado a ese viento, estando al borde de los grandes acantilados no es de estrañar ese viento más veces de lo que a uno le gustaría. En el cementerio estaba Tomás, Carmen, María, los antiguos compañeros de comisaria de Ana, y más de la mitad del pueblo. De pronto se acercó una carreta tirada por un caballo. Sobre ella estaba el enterrador y un ataúd. La carreta se paró, el enterrador bajó y con ayuda de los vecinos del pueblo bajaron el ataúd. Nadie hablaba, el único sonido era el del viento. El ataúd empezó a descender lentamente en un agujero en el suelo. Cuando uno quiso darse cuenta, Ana estaba en el fondo de la fosa y el enterrador lanzaba tierra con una pala sobre ella. Luego todos marcharon. Félix no quiso estar ni un segundo más en ese pueblo. Demasiados recuerdos. Antes de arrancar el coche miró para atrás, sabía que jamás volvería allí, ya nada le unía a Rondom.

En mitad del camino Félix paró el coche en la cuneta. Cogió el móvil y llamó a Lourdes.

- Lourdes, soy Félix. Gracias por todo. ¿Sabes? Estaba pensando, que quizás cuando termine el trabajo que tengo a medias me voy a ir a vivir a ese lugar donde quería vivir Ana. Quizás esa isla con orcas no sea mal lugar. Quizás pueda vivir lo que Ana no pudo – de pronto Félix enmudeció y tras una pausa siguió – Oye Lourdes, yo no tengo familia ni nadie que se ocupe de mi. Si me ocurriese algo, quiero que me entierren en Rondom, junto a Ana. Prometeme que tomarás esa decisión por mi, que harás todo lo posible para que así sea... gracias Lourdes. Un beso, y espero verte algún día – dijo Félix justo antes de colgar.

Félix arrancó su coche siguió conduciendo. Mientras lo hacía recordaba todos y cada uno de los momentos que pasó junto a Ana. Aquella primera vez que la vio, en el campo de heno a lo lejos, aquel primer sentimiento, que pensó en que sería una novata, y que ella pensó que él era un arrogante. Recordaba también aquella noche en la que mientras él esperaba fuera ella se coló en el edificio de los Reprobi, aquella fue la primera vez que tuvo miedo de perderla, aquella fue la primera vez que fue consciente que se había enamorado de ella.

Y casi sin darse cuenta, el coche fue avanzando por la carretera, alejándose en el horizonte.


domingo, 14 de abril de 2019

Temporada 2 Capitulo 15: La paloma


Cuanto dolor hay siempre en un hospital. Da igual que haya una rotura, una enfermedad grave o una muerte, en un hospital siempre hay dolor. Los hospitales están llenos de dolor y de espíritus. Si pudiésemos ver a los que un día se fueron para no volver, veríamos que un hospital está lleno de esa gente que un día se les quiso y que hoy ya nadie se acuerda de ellos. En hospitales, a lo largo de los años, mueren más personas que una guerra.

En la habitación 102 del Hospital General también había dolor. Ana había sufrido una crisis y había tenido que bajar a quirófano de urgencia. Félix esperaba nervioso junto a Lourdes en el interior de la habitación. Las horas eran pesadas y lentas. Nadie subía para informar.

- Hay que ver, hace nada estaba conmigo en Rondom buscando a tu padre si saberlo y hoy está luchando por sobrevivir – Dijo Félix
- Siempre la envidié – dijo Lourdes
- Es buena, muy buena en lo suyo. La lastima es que en Rondom nunca pasa nada -
- Ahora que iba a empezar una nueva vida -
- Seguro que la empezará -

De pronto entró en doctor en la habitación. Su cara era seria, pero lo cierto es que su cara siempre era seria.

- Hemos intentado intervenir a Ana – dijo el doctor
- ¿Pero...? - dijo Félix
- No ha podido ser. Les voy a ser sincero, hablaré sin rodeos. Nosotros ya no podemos hacer más por ella. Quizás esté meses en coma, años, o quizás horas, pero la probabilidad de que salga algún día es de un 0,0001%. Ahora ustedes tienen que tomar la decisión, si la mantienen conectada a una maquina o si deciden desconectarla. Ahora subirá, cuando tomen una decisión comuníquelo a las enfermeras -

El doctor se marchó y Ana entró en una cama a la habitación. Lourdes echó a llorar. Se abrazó a ella y se despidió. Miró fijamente a Félix y se marchó de la habitación sin decir nada, comprendió que Félix debía quedarse a solas con Ana para despedirse. Félix se acercó a Ana, le agarró la mano, y aunque estaba ahí inerte tenía la esperanza que en el fondo le iba a escuchar.

- ¿Recuerdas aquella cena en la que quisiste besarme?. Yo también quería, pero no quería mezclar trabajo con romances. Pensaba que una vez que atrapásemos al... bueno, a tu padre, tendría todo el tiempo del mundo para besarte. No fue así. Nunca se me dio bien mostrar mis sentimientos. ¿Recuerdas cuando entraste al bar y me viste besándome con otro hombre? Te vi, nunca te lo dije, pero te vi. Tampoco me importó, en el fondo tuve la idea infantil que quizás así estarías celosa, o quizás te olvidases de mi y así no tendría que declarar mis sentimientos por ti, no lo sé. Creo que podíamos haber vivido tanto juntos, y te dejé escapar. Ahora ya nada importa. Deja de sufrir, vete, y no te preocupes, yo estaré siempre acordándome de ti. Algún día, cuando yo me marche de este mundo, espero verte ahí esperándome para estar juntos todo ese tiempo que aquí no hemos podido disfrutar. Ahora marchate, vuela alto paloma – dijo Félix

La puerta de la habitación se abrió y entró Lourdes llorando acompañada de una enfermera. La enfermera se acercó a las maquinas que permitían respirar a Ana y extendió su dedo hacía el botón que lo desconectaría. Todo se tornó en oscuridad mientras un rotundo pitido retumbaba con cierto eco.

domingo, 7 de abril de 2019

Temporada 2 Capitulo 14


En Rondom el sol salía tímidamente, como siempre, detrás del horizonte. Los barcos pesqueros estaban listos para salir a faenar. Hacía años que Félix no se sentía feliz consigo mismo. La brisa marina acariciaba su cara, y al volver la cara allí estaba ella. Esplendida como siempre.

- ¿Has preparado ya las cosas las cosas? - dijo Félix
- Aún queda alguna maleta. ¿Tú has hecho la tuya? -
- No. Sabes lo desastre que soy. Dejo todo para el ultimo momento -
- He hablado con el dueño de la casa. Ya está todo preparado -
- Luego iré a recoger los billetes del barco -
- Te va a encantar el lugar. Es una isla muy tranquila, con grandes paisajes y muchas orcas -
- Me alegro que hayas salido del hospital. Pensé que te perdía -
- Nadie puede conmigo. Podrán pisotearme, intentar matarme, pero soy una mujer dura, ruda, mujer de pueblo, y no podrán conmigo -
- Será duro no volver a trabajar en asesinatos y secuestros -
- Pero a la larga lo agradeceremos. Ya no habrá estrés, viviremos tranquilos, quizás con una granja, quizás cultivando... -
- O quizás haciendo jarrones -
- Quizás. La artesanía es algo muy bonito -
- Me alegro que estés conmigo -
- Te perdí una vez, no podía volver a perderte -
- No, quien te perdió fui yo a ti por no querer ver lo inevitable -

De pronto sonó el teléfono móvil de Ana. Esta descolgó el teléfono y contestó. La conversación fue breve.

- Era Silvia. Que fuésemos a la comisaría a despedirnos. La conozco muy bien, seguro que nos tienen preparada una sorpresa -
- Ah no, detesto las sorpresas. Se me queda cara de gilipollas, nunca sé como reaccionar y siempre se ríen de mi -
- No seas bobo, si eres muy gracioso. Anda vamos, que no les vamos a hacer esperar -

Félix y Ana empezaron a andar por el puerto de Rondom hasta que sus figuras se perdieron en el horizonte de la lejanía.


domingo, 31 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 13: El tren al fondo de la estación


La ciudad puede ser un lugar asfixiante. El calor de su asfalto, el murmullo de su gente, la indiferencia del que toma café en la mesa de al lado. Los atropellos, los empujones. Es decir, la falta de empatía con con el que tienes al lado. Es todo lo contrario que en los pueblos.

Félix amaba la ciudad y esa falta de empatía, detestaba los pueblos y su gente, y tras haber salido de Rondom había jurado no volver nunca a un lugar así. Pero lo cierto es que un caso como el que estaba llevando Félix en la gran ciudad, carecía de la emoción de un caso como el de Rondom. En Rondom se movía, iba a casa de uno, de otro, recorría diferentes escenarios, lugares interesantes, y la gente pese a ser la misma mentirosa que en la gran ciudad, al menos si te transmitían esa sensación de cercanía que el ser humano tanto necesita. Sin embargo en la gran ciudad todo era más aburrido, Félix apenas iba del hospital a casa, y de casa al Palacio Presidencial. Y así día tras día, siempre lo mismo. A lo mejor Félix empezaba a echar de menos Rondom, a su gente, a ese gordo asqueroso que al final no era otro que un pobre desgraciado al que la vida le trató mal hasta el mismo momento de su muerte. A lo mejor Félix echaba de menos al tabernero infiel, a su esposa sectaria, al prostíbulo de mala muerte, a sus bares y restaurantes en el puerto, a los campos de heno al borde del acantilado, a las olas rompiendo contra las rocas, a los atardeceres mientras adivinas las siluetas de los barcos pesqueros llegando a puerto, a Ana, a Ana y todo lo que tenía que ver con ella. Es posible que lo que realmente echaba de menos era a Ana.

Lo cierto es que Ana era más importante en la vida de Félix de lo que el mismo pensaba. Y aunque pudiese pensar que solo era una amiga muy importante y especial, lo cierto es que aunque se lo negase a si mismo, se había enamorado de ella. Pero en la vida los trenes hay que cogerlos cuando pasan, no puedes pretender estar de pie en el andén de la estación, ver llegar al tren, no moverte, y cuando ves que se aleja intentar correr detrás de él, un tres siempre será más rápido que las piernas, sino la gente no pagaría por viajar en él e iría gratis andando a todos los lugares.

Félix había dejado que el tren se marchase y luego había echado a correr detrás de él. Pero obviamente no pudo alcanzarlo. Ana lo había intentado, se había enamorado de él pero Félix no quiso. Ahora que Ana se debatía entre la vida y la muerte era cuando Félix se había dado cuenta que estaba enamorado de ella. Una vez más Félix había llegado tarde, como siempre le pasaba.

Solo esperaba que Ana saliese de ese coma, que no tuviese secuelas, y juró antes los mismísimos dioses que si esto ocurría no volvería a dejar pasar ese tren, que se iría a vivir a ese pueblo de mierda, o quizás a esa casa solitaria en esa isla perdida que tanto le gustó a Ana. Juró que se iría allí o donde Ana fuese, porque ya solo quería estar con ella. Ana tenía que salir adelante, era la ultima oportunidad de Félix.


domingo, 24 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 12: La cloaca


Félix estaba en su casa cuando de pronto sonó el teléfono. Era la esposa del Presidente.

- Tengo algo que contarle – dijo ella
- De acuerdo, dígame -
- No, por aquí no. No sabemos si le han pinchado la línea -
- De acuerdo. Usted me dirá donde -
- En el Olympo -
- Pero eso es una discoteca – dijo Félix sorprendido
- Lo sé, así con todo el ruido nadie podrá escuchar lo que digamos. Esta noche le veo allí -
- Mejor mañana, esta noche tengo compromisos – Dijo Félix sabiendo que esa noche tenía que ir a la carretera Norte a ver lo que allí iba a ocurrir y que el Presidente intentaba ocultar.

Cayó la noche y Félix estaba escondido entre unos arboles de un bosque a lo alto de la carretera, desde ahí podía observar todo lo que allí ocurría sin ser descubierto. De pronto, en mitad de la oscuridad de la madrugada vio a lo mejor un montón de luces formando una linea a lo lejos, según se acercaban podía adivinar que era las luces de faros de vehículos. Cuando pasaron por delante de él vio que eran muchos camiones de pequeño tamaño, con la parte trasera cubierta por una lona blanca, uno detrás de otro como si fuese una procesión. Entre ellos de vez en cuando iba un Todo terreno descapotable con hombres armados con ametralladoras. Félix empezaba a ser consciente que el Presidente era más corrupto de lo que podía imaginar, y que lo que el Presidente se traía entre manos sera algo muy gordo.

Al día siguiente Félix estaba haciendo memoria, recopilando en su cabeza todo lo que hasta ahora sabía. El hijo del Presidente había desaparecido, el secuestrador era alguien próximo a él, incluso podría ser por alguna venganza, o bien por querer despedir a parte de su equipo, o bien por ser infiel o bien por algún negocio más que turbio en los que estaba metido. Había esas tres lineas de investigación, y todas llevaban al mismo punto, el Presidente daba una imagen lejos de la real.

Esa misma noche Félix acudió al Olympo, allí estaba cerca de la barra la esposa del Presidente. Ambos se saludaron y sentaron en unos sillones que estaban en un a esquina lejos de las miradas de nadie.

- Bien. ¿Y que era eso que tenía que contarme? - preguntó Félix
- Mi marido está ayudando a introducir cocaína a un narco en el país – dijo ella
- ¿Pero por qué? -
- Es sencillo, obtiene mucho dinero que luego invertirá en armas y en comprar a altos mandos militares -
- Explique eso bien -
- Cuando haya comprado tanto las armas como a los altos mandos militares esperará a que lleguen las próximas elecciones. Mi marido sabe que no las ganará, el país se está hundiendo económicamente y eso le hará responsable ante la mirada de la gente. Sabe que perderá, pero el poder es como un caramelo, siempre dulce y agradable al paladar. Mi marido no piensa dejar esto, no lo permitirá -
- ¿Y como lo va a hacer? -
- ¿De verdad no se lo imagina? Pensaba que era más listo -
- En realidad si me lo imagino pero no quiero pensar en un golpe de estado -
- Pues así es, Y le aseguro que lo conseguirá -
- Usted es su esposa, usted puede detenerlo -
- No, usted puede detenerlo -
- Pero usted es quien está más cerca de él -
- ¿Y que interés tendría yo es sacarlo a la luz pudiendo seguir disfrutando del poder todo el tiempo que quiera? -

De pronto un Whatsapp llegó al teléfono de Félix. Soy Lourdes. Ana empieza a responder a los primeros estímulos. Estamos cerca de que todo esto termine.


domingo, 17 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 11: El Gran Hermano


Félix, pese a lo dolorida que tenía la cara entró triunfante, feliz, orgulloso por los pasillos del Palacio Presidencial, sabía que ahora sí tenía pillado por los huevos al Presidente, y aunque obviamente no podía decir nada para salvar su integridad física, sabía que la caída del Presidente era cuestión de tiempo. Lo que no sabía aún era donde estaba su hijo. Era como si se lo hubiese tragado la tierra.

En mitad de uno de los pasillos se cruzo con el Presidente.

- Buenos días inspector – dijo el Presidente
- Buenos días señor Presidente – dijo Félix
- Parece que ha pasado mala noche -
- La almohada no ha parado de golpearme mientras dormía -
- Cambie de almohada, si quiero le recomiendo una muy buena -
- Déjelo, se lo agradezco pero de momento seguiré con la mía – dijo Félix

Félix decidió volver al bosque, a la cabaña abandonada donde había encontrado la cantimplora. Allí no había nada, era como si alguien recientemente hubiese estado allí y hubiese limpiado todo para esconder algo que no quería que se descubriese. Obviamente el Presidente tenía mucho que ver, había sido enseñarle la cantimplora de su hijo y casualmente a los dos días la cabaña estaba limpia y ya no quedaba nada de lo que había, una cabaña abandonada en mitad de un bosque enorme donde posiblemente por allí en circunstancias normales no hubiese pasado nadie en años.

Al salir de la cabaña vio los restos de barro de lo que había sido un charco, en ellas se había quedado grabadas las huellas de unas ruedas como de una camioneta o camión no demasiado grande. Posiblemente fuese el camión donde se llevaron a Raimundo, posiblemente fuese el camión que volviese para dejar la cabaña bien limpia.

Félix ya estaba andando de vuelta por el bosque, empezaba a anochecer, de pronto sonó un disparo y la bala impacto en un árbol a escasos centímetros de su cara. Después todo era silencio. Félix miraba a su alrededor pero no veía a nadie. Acaba de comprender que le estaban vigilando, y que ese disparo solo había sido una advertencia.


domingo, 10 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 10: El cazador y la liebre


Atado de manos colgado de una viga en el sótano del Palacio Presidencial. La sangre brotaba de su boca y nariz. De pronto otro golpe. Las piernas ya no tenían fuerzas para mantenerlo en pie. Otro golpe más. Félix acaba de entender que uno no puede amenazar al Presidente.

Mientras tanto Lourdes seguía en la habitación con Ana. Pasaban las horas y parecían años. De pronto decidió poner la televisión para distraerse un poco. Empezaba el informativo. Abría con una exclusiva. El hijo del Presidente es secuestrado. Por el momento se desconocen más detalles. Lourdes se quedó con la boca abierta, sabía de la importancia de esa noticia.

En el Palacio Presidencial el ambiente era de puro nerviosismo.

- ¿Quien coño ha filtrado la noticia a la prensa? ¿Quien? - preguntaba muy enfadado el Presidente
- No lo sé, pero obviamente tuvo que ser alguien de aquí dentro -
- Averigua quien fue, lo quiero saber antes de irme a dormir esta noche -

Mientras en los pasillos de la televisión la periodista que había dado la noticia charlaba con un colega.

- Menudo bombazo – dijo ella
- Pues espera que en los próximos días puede ser que des otro bombazo aún mucho más gordo -
- ¿De que se trata? -
- Todo a su tiempo, todo a su tiempo -

Llegó el día siguiente y Félix apareció por el Palacio Presidencial con la cara llena de golpes y heridas. La gente por los pasillos le miraban sin decir nada, no se atrevían. Félix entró en el despacho del Presidente. Allí no había nadie. Empezó a buscar entre sus cajones, carpetas y todo lo que podía encontrar a mano. No encontraba nada. Siguió con la mirada el cable telefónico hasta la pared. Ahí abrió el cajetín, y cuidadosamente puso un pequeño aparato. Volvió a cerrar y se marchó. Solo era cuestión de tiempo, acababa de instalar un transmisor vía satélite para poder escuchar las conversaciones del Presidente sin que este lo supiese.

Cayó la noche, y Félix ya estaba en su casa. Mirando fijamente a un aparato receptor con una luz. En cuanto la luz se encendiese significaba que el Presidente estaba hablando por teléfono. De pronto la luz se encendió, Félix cogió unos grandes auriculares y empezó a escuchar.

- La carretera norte estaba bloqueada por policías – dijo una voz grave
- Lo sé, unos manifestantes espontáneos decidieron cortar el trafico, no tuve más remedio que dar la orden de enviar unos agentes allí – dijo la voz del Presidente
- Sabes que no la hemos jugado. Si nos llegan a trincar tu familia está muerta ¿Lo entiendes? -
- Si, si, lo entiendo. ¿Pero que quería que hiciese? -
- Tus problemas no son mis problemas, pero mis problemas si son tus problemas. Mañana por la noche volveremos a ir por la carretera norte, no quiero a nadie por allí, si algo sale mal, tu familia al completo está muerta al día siguiente por la mañana ¿Entendido? -
- Si, si, no te preocupes – dijo el Presidente


domingo, 3 de marzo de 2019

Temporada 2 Capitulo 9: ¿Quien teme al lobo feroz?


Había mucha humedad, todo estaba demasiado oscuro. La luz de la linterna frontal no era suficiente. Aún así Félix había decidido averiguar hasta donde llevaba ese pasadizo escavado en el suelo. Durante más de treinta minutos Félix estuvo caminando a duras penas, hasta que de pronto llegó a la salida del pasadizo. Allí estaba Félix, mitad de un enorme y solitario bosque de secuoyas. Solo se escuchaban a los pájaros y el ruido que hacían de vez en cuando algún animal que se movía por allí cerca. De vez en cuando se escuchaba el crujir de la madera. Félix comenzó a andar por el bosque. Tenía miedo a perderse. Durante una hora estuvo caminando sin rumbo fijo a través de un enorme bosque que siempre era igual. De pronto vio una vieja cabaña de piedra abandonada. Se acercó y entró. No había nada. Muchas cosas viejas allí abandonadas pero nada que llamase su atención. De pronto algo que vio de reojo le hizo volver la mirado hacia ello. Era una cantimplora de niño, y no parecía vieja sino todo lo contrario. Cogió la cantimplora y vio escrito en ella Raimundo.

En el Palacio Presidencial el Presidente había convocado a la prensa. Iba a dar una noticia importante.

- Buenos días a todos. Como ustedes sabrán, la situación económica que vive el país es cuanto menos delicada. Desde el gobierno hemos tomado una serie de medidas que aunque están dando resultado no llegan a ser suficientes. Por esta razón, y para que sirva de ejemplo de mi humildad y transparencia, he decidido prescindir de la mitad de mi equipo de gobierno, ahorrando así un dinero que puede ir destinado a necesidades sociales del país. Muchas gracias y buenas tardes – dijo el Presidente antes una muchedumbre de periodistas que no salían de su asombro

El presidente salió de la sala y se dirigió hacía su despacho. Abrió la puerta y se encontró en la silla presidencial sentado a Félix.

- ¿Que hace usted ahí? - preguntó enfadado el Presidente
- Mire lo que tengo – dijo Félix enseñando la cantimplora
- ¿Que es eso? -
- Una gran petaca para niños -
- ¿Petaca para niños? -
- Claro. ¿Acaso usted se piensa que los niños no tienen sus vicios? -
- Esa es la cantimplora de mi hijo -
- ¡Eureka!. Pensaba que su amnesia ya era crónica -
- ¿Donde la ha encontrado? -
- Dígamelo usted. Seguro que lo recuerda -
- ¿Que está usted insinuando? -
- Yo no insinúo nada, yo afirmo. Usted me ha mentido desde que llegué aquí. ¿A que tiene miedo Presidente?. ¿Que es lo que no quiere que se sepa? -
- Cuidado con lo que dice, recuerde que soy el Presidente -
- Me es indiferente, como si usted el Papa -
- No siga que lo va a lamentar -
- Inspector de policía desaparece en el Palacio Presidencial. Uy, que feo suena, y lo que le gustaría a la prensa. Empezarían a tirar del hilo y antes de que le diese tiempo a reaccionar su cara estaría en todas las portadas y su imagen abriría todos los informativos de la televisión. Presidente corrupto y putero -
- No puede acusarme de corrupción -
- Todo es cuestión de tiempo, querido -
- ¿Me está usted amenazando? -
-¡Empiece por decir la verdad! -
- ¿Que verdad? -
- Se ha quitado a su hermano de en medio para tirarse a su cuñada. De hecho me apuesto lo que quiera a que su cuñada tiene mucho que ver en las decisiones que toma el gobierno -
- Pero... -
- La relación con su equipo de gobierno es malisima. Me vendió la idea de un equipo de gobierno de cuento de hadas y resultó que no había ninguna hada pero si mucho troll -

El Presidente miró con odio a Félix, estaba muy enfadado, todo su poder empezaba a desmoronarse y no iba a permitirlo.


domingo, 24 de febrero de 2019

Temporada 2 Capitulo 8: Todos los hombres del Presidente


- Es pronto aún. Esto es un camino muy lento en el que cualquier paso en falso significa perder todo – Dijo el doctor
- Pero está respondiendo al tratamiento – dijo Lourdes
- Si, Eso es positivo, pero no es una victoria – respondió el doctor

Félix mientras tanto seguía en el Palacio Presidencial, Aún le quedaba una persona a la que interrogar, a la mano derecha del Presidente.

- Pase por favor – dijo Félix invitando entrar al despacho a Luis

Luis se sentó en el sofá y Félix de frente a él. Hacía mucho calor, y Luis no paraba de sudar.

- ¿Como es trabajar con el Presidente? - preguntó Félix
- Bueno, hay días buenos y días malos – respondió Luis
- ¿Y como es la relación del Presidente con su equipo? -
- Bueno, últimamente tensa, no todos están de acuerdo con las decisiones que este toma -
- ¿Puede usted especificar más eso? -
- Hace un mes el Presidente anunció que suprimiría algunos cargos, entre ellos el de algunos consejeros. Obviamente aunque aún no se conoce quienes serán, la decisión no ha sentado bien -
-¿Sabe si debido a esto alguien llegó a amenazar al Presidente? -
- No, lo desconozco -

Félix dio por terminado el interrogatorio. Ya tenía la información que quería. El Presidente mentía. Dijo que el gobierno que él manejaba se sostenía principalmente por la confianza y el buen ambiente que existía entre el Presidente y todo su equipo, pero la verdad era bien distinta.

Félix cogió su teléfono móvil y marcó un número.

- Inspector Lacueva. Quiero hacerle unas preguntas esta tarde – dijo Félix

Llegó la tarde, y Félix estaba en el despacho en los que estaba haciendo los interrogatorios cuando alguien desde el otro lado de la puerta golpeó con los nudillos.

- Pase por favor – respondió Félix

La puerta se abrió y apareció la esposa del Presidente. Por su cara se podía adivinar que no estaba muy conforme con que Félix le fuese a interrogar.

- Siéntese por favor – dijo Félix
- Será breve ¿no? - dijo ella
- Bueno, eso depende de usted -
- Pues si depende de mi, le aseguro que va a ser muy breve -
- ¿Como es el Presidente? -
- Un arrogante, egocéntrico y mujeriego. Alguien al que el puesto de Presidente le viene muy grande -
- Usted es conocedora de las infidelidades de su esposo. Dígame ¿Por que se lo permite? -
- Ser la esposa del Presidente da más poder que ser la esposa del pescadero -
- Pero no puede estar así toda la vida -
- ¿Usted cree? -
- ¿Como es la relación del Presidente con su equipo? -
- Horrorosa. Hay gente que lleva meses sin cobrar. A otros los quiere despedir. ¿Como quiere que sea la relación? -
- ¿Y la relación con su cuñada? -
- Sexual, simplemente sexual. El día que su hermano se entere que se está tirando a su esposa, aquí va a arder más personas que en Pompeya -
- ¿Donde está su hermano? -
- Por Asia. El Presidente le mandó unos cuantos meses a recorrer Asia para cerrar unos acuerdos comerciales. En realidad se lo quitó de en medio una temporada para poder tirarse a su cuñada con total libertad -
- ¿Sospecha de alguien que pudiese haber raptado a su hijo? -
- Inspector. ¿Usted cuando entró en la vieja caseta de madera estaba la puerta forzada? -
- No, la verdad es que no -
- Pues ya tiene usted la respuesta a su pregunta – respondió ella


domingo, 17 de febrero de 2019

Temporada 2 Capitulo 7: Cuando el sol brilla tras la tormenta


Félix estaba en el Palacio Presidencial. Había tomado la decisión de entrevistar por separado y en privado a cada una de las personas que había en palacio. La gran mayoría apenas aportaron ningún dato de interés.

- Pase por aquí – Dijo a la madre de Melodie mientras la invitaba a entrar en uno de los despachos de palacio donde estaba entrevistando a cada uno de los investigados – Siéntese en ese sillón si me hace el favor. -
La madre de Melodie se sentó en el sillón no muy conforme, entendía porque se la iba a investigar a ella.

- ¿Que relación tiene usted con el Presidente? - preguntó Félix
- ¿Que relación quiere que tenga? Es el hermano de mi marido – respondió ella
- ¿Donde estaba en el momento que desapareció Raimundo? -
- Leyendo un libro hasta que nos avisaron que la comida estaba lista y avisé a los niños para que entrasen a comer – respondió ella
- ¿Vio usted a Raimundo cuando llamó a los niños? -
- Si, estaba sentado en la arena. Melodie se levantó enseguida, Raimundo permaneció sentado, no le dí importancia porque a Raimundo siempre le costaba mas -
- ¿Que libro estaba usted leyendo cuando despareció Raimundo? -
- ¿Es importante? -
- Lo es, para mi lo es -
- El guardián entre el centeno de J.D. Salinger -
- En el momento de la desaparición de Raimundo ¿Vio usted algo extraño o a alguien extraño próximo a los niños? -
- No -
- De acuerdo, por el momento hemos terminado -

La madre de Melodie salió y Félix llamó al despacho a uno de los consejeros del Presidente.

- ¿Como es trabajar junto al Presidente? -
- Bueno, tiene carácter, pero un presidente sin carácter no es un buen presidente, si no lo tienes te comen -
- ¿Como es la relación del Presidente con su esposa? -
- Inexistente. El Presidente pasa más tiempo en camas de prostitutas y en la cama de su cuñada que en su propia cama con su esposa -
- ¿Con su cuñada? -`preguntó extrañado Félix
- Si, con su cuñada. Con esa bruja. Desde que ella llegó aquí todo esto está temblando y corre el riesgo de derrumbarse -
- ¿La esposa del Presidente sabe de esa relación? -
- Claro, su esposa conoce todas y cada una de las infidelidades de su esposo -
- ¿Y no dice nada? -
- ¿Y que puede decir? Es el Presidente. Compensa más mirar a otro lado y seguir junto a la persona más poderosa del país -

De pronto el teléfono móvil de Félix sonó, era Lourdes.

- ¿Si? - respondió Félix
- Ana empieza a responder al tratamiento. Hay esperanzas – dijo Lourdes desde el otro lado del teléfono.
- ¡Bien! - dijo Félix

domingo, 10 de febrero de 2019

Temporada 2 Capitulo 6: El dilema


En el salón presidencial todos estaban callados. El Presidente, sus consejeros, y Félix. Sobre la mesa, en una bolsa de plástico transparente, estaba el pantalón amarillo.

- Es de Raimundo. Es el pantalón que llevaba puesto cuando desapareció – dijo el Presidente
- El que secuestró al niño lo sacó del palacio por ahí – dijo uno de los consejeros
- Ademas de usted, ¿Quien más tiene acceso a esa caseta? - dijo Félix al Presidente
- Nadie, solo yo tengo llave de esa caseta – dijo el Presidente
- Queda usted detenido como sospechoso del secuestro de su hijo Raimundo - dijo Félix al Presidente
- No puede hacer eso, provocaría una crisis de Estado, y de momento no tiene pruebas solidas contra el Presidente – dijo uno de los consejeros
- ¡Joder!. Usted disimule, que nadie sospeche que está ocurriendo algo, y que ningún dato se filtre a la prensa, que nadie sepa del secuestro de su hijo, y mientras tanto, yo vigilaré todos y cada uno de los pasos que usted dé, no podré detenerlo por el momento, pero le aseguro que voy a ser su sombra cuando coma, cuando duerma, cuando cague y cuando folle – dijo Félix

Félix se marchó del palacio, cogió su coche y se dirigió al Hospital General. Allí, en la habitación 102 estaba Lourdes cuidando de Ana. De pronto entró Félix.

- ¿Como está? - preguntó Félix
- Igual. Ahora pasará el doctor a darnos el ultimo informe – respondió Lourdes
- Parece que el tiempo no pasa -
- Hay que tener paciencia. Puede durar días, meses o años -

De pronto entró el doctor acompañado de una enfermera. El doctor era de unos sesenta años, serio, con cara de pocos amigos. La enfermera era más seria aún.

- Buenos días. ¿Son ustedes los familiares de Ana López? - preguntó el doctor
- Si, lo somos - respondió Lourdes
- La situación es muy delicada. Ana de momento no está respondiendo al tratamiento. Los golpes en la cabeza fueron muy fuertes y crearon en su cerebro diversos coágulos, A eso hay que sumarle la gran cantidad de sangre que perdió con las heridas provocadas por el cuchillo. Las siguientes horas serán más que decisivas, si empieza a responder al tratamiento habrá esperanzas, si no responde en las próximas cuarenta y ocho horas deberán empezar a plantearse si desconectar las maquinas que la mantienen con vida y dejarla marchar – explicó el doctor.

Félix se marchó a casa, se tumbó en el sofá y vio un estúpido concurso en la televisión hasta que se quedó dormido. De pronto su teléfono móvil empezó a sonar.

- Inspector Lacueva ¿quien es? - dijo Félix
- Escúcheme bien, deje de meter sus narices donde no debe, puede ser que lo lamente su amiguita Ana y su hermana Lourdes. El hijo del Presidente no es asunto suyo. Piénselo bien, recapacite, seguro que no quiere que le pase nada a su amiga y su hermana – dijo una voz al otro lado del teléfono. Después colgó sin decir nada más.


domingo, 3 de febrero de 2019

Temporada 2 Capitulo 5: Secreto presidencial


Acaba de amanecer. El Presidente dormía con su esposa cuando de pronto Félix entró furioso en el dormitorio.

- Me mintió. Usted me mintió – gritó Félix
- ¿Pero que hace aquí? ¿Quien le ha dejado entrar? - dijo el Presidente
- Es usted un mentiroso -
- Recuerde que soy el Presidente -
- Y yo el policía que está intentando encontrar con vida a su hijo, así que no me toque los cojones, ni presidente ni hostias -

El Presidente se quedó mudo, nunca nadie se le había enfrentado de esa manera a la cara, y además Félix tenía razón, la vida su hijo corría peligro y solo él podía evitar la tragedia.

- ¿Por que no me dijo que había otra salida además de la entrada principal del palacio? - preguntó furioso Félix
- Es secreto presidencial - dijo el Presidente
- Es el pasadizo que usa mi marido para irse de putas – dijo la esposa del Presidente
- De puta madre ¿Hay algo más que no me haya contado y que deba saber? - preguntó Félix
- No, creo que no -
- La caseta queda precintada. A partir de ahora se va de putas por la puerta principal -
- No puede hacer eso – dijo el Presidente
- Si puedo, y de hecho lo estoy haciendo – respondió Félix

Félix salio del dormitorio del Presidente y se dirigió al dormitorio donde estaba Melodie.

- Mocosa mentirosa. No estabais jugando a los mamás y a los papás cuando desapareció tu primo, estabais jugando a la pelota – Dijo Félix mientras entraba en el dormitorio
- No me acuerdo – dijo Melodie

En ese momento entró la madre de Melodie, había escuchado los gritos desde su dormitorio.

- ¿Que ocurre cariño? ¿Y quien es usted? - dijo la madre de Melodie
- Mamá, este señor me está asustando. Tengo miedo – dijo Melodie
- Su hija me mintió – dijo Félix
- Tenga cuidado con lo que dice de mi hija ¿Quien es usted? -
- El policía que investiga la desaparición de Raimundo – dijo el Presidente que en ese momento había entrado en el dormitorio de Melodie
- Vaya, el que faltaba para la fiesta. Venga ¿Quien trae el whisky? - dijo irónicamente Félix

Félix salió al jardín, entró en la vieja caseta de madera, abrió la trampilla del suelo y se introdujo por el pasadizo con una linterna frontal en la cabeza. Dentro había mucha humedad, mucho calor y un olor fuerte a tierra. Las raíces de los arboles de la superficie asomaban por las paredes del pasadizo como queriendo dar la bienvenida a Félix. De pronto, Félix vio enganchado de una de las raíces una tela amarilla. Lo cogió y al extenderla vio que era un pantalón corto de niño.


Temporada 2 Capitulo 18: Nunca me olvides

Félix estaba cansado, muy cansado, la noche había sido larga, pero fructífera. Por fin tenía la localización del almacén donde se guardaba...